Barreras al coaching: 4 signos de que la persona no está lista

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Cuando una persona no está lista para el proceso impone barreras al coaching. Una de ellas, que solo quiere respuestas y soluciones rápidas, en vez de preguntas y reflexión.

El coaching se ha transformado en una excelente herramienta de gestión de cambio en las organizaciones. Su aplicación se ha masificado enormemente en las empresas como una metodología que promueve el desarrollo de sus profesionales al alcanzar su máximo potencial.

Sin embargo, muchas veces las personas no están preparadas para enfrentar un proceso de coaching. Los coaches Matt Brubaker y Chris Mitchell, en un artículo publicado el año 2018 en la revista Harvard Business Review, lograron establecer cuatro indicadores de que un ejecutivo no está listo. Estos se describen a continuación.

Las barreras al coaching

1. Culpan a factores externos de sus problemas

Los profesionales que no están preparados para un coaching suelen culpar a otros cuando las cosas salen mal. Buscan excusas, justificaciones o simplemente “señalan con el dedo” la calidad de su equipo, la falta de recursos, o incluso la gestión de su propio jefe.

Esto puede ser indicio de que carecen de conciencia de sí mismos y autocrítica, lo que constituye una profunda barrera para el éxito del proceso. Esto porque para que un coaching sea eficaz es imprescindible que el coachee tenga la voluntad de observarse a sí mismo, examinando su comportamiento, hábitos de pensamiento, relaciones con otros, valores y creencias. Solo así, podrá mejorar su autoconocimiento y focalizarse donde tiene espacio de mejora.

2. No puedes entrar en su calendario

Algunas personas se muestran aparentemente interesadas en hacer un proceso de coaching, pero no en hacerse el tiempo para llevarlo a cabo. Así, cancelan sesiones a última hora, reprograman constantemente o incluso cuando asisten, se muestran visiblemente distraídas.

Lo anterior, denota que no le dan prioridad al proceso de coaching. Esto es complejo porque para beneficiarse del coaching, se debe planificar un espacio para estar plenamente presente, tanto durante las sesiones de entrenamiento como después. De modo contrario, es muy difícil que se puedan desarrollar nuevas mentalidades, habilidades y hábitos.

3. Se centran demasiado en consejos y tácticas

Algunos líderes aceptan ansiosamente el coaching, pero luego evitan las indagaciones más profundas requeridas para una transformación significativa. Están dispuestos a modificar comportamientos, pero no creencias.

Por ejemplo, los profesionales que buscan encontrar en el coaching soluciones rápidas se sienten frustrados cuando su coach hace preguntas que requieren autorreflexión. Quieren respuestas, no preguntas. Lo que es opuesto al coaching en su esencia.

Esto es un error porque no se debe olvidar que el coaching no es una transferencia de conocimiento del coach al coachee, sino más bien se busca que sea el propio coachee sea quien encuentre las respuestas a su problema basándose en su propia experiencia. Es fundamental entonces que pueda autoanalizarse, reflexionar al respecto, para identificar creencias limitantes que bloquean su potencial de desarrollo.

4. Retrasan el inicio para “hacer más investigación” o “encontrar al coach adecuado”

Un rechazo continuo de coaches calificados debería ser un signo de que la persona no está lista para realizar un proceso de coaching y usa esa estrategia para evadir su comienzo.

¿Qué hacer con las barreras al coaching?

A nivel empresarial, se debe tener especial cuidado en imponer coaching a alguien que no puede manejarlo en ese momento, no está interesado o simplemente no cree en la metodología.

Participar forzadamente no va a ayudar a nadie. Un coaching será exitoso solo en personas que han demostrado la voluntad y la capacidad de cambiar.

 

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